Cuando alguien busca un diseñador gráfico suele empezar con la misma pregunta: “¿Cuánto cuesta?”. Y aunque el presupuesto es importante (todos lo sabemos), basar tu elección solo en el precio es como escoger un restaurante únicamente porque es barato: puede saciarte, pero probablemente no disfrutes ni de la experiencia ni de la comida.
Elegir a un diseñador gráfico no es cuestión de números, sino de encontrar a la persona adecuada para traducir lo que tienes en mente en una identidad visual que conecte con tus clientes. Y para eso hay otros factores que pesan mucho más que el precio.
1. Fíjate en su proceso de trabajo
El diseño gráfico no es solo hacer un logotipo, ni escoger una paleta de colores o tipografía. Detrás debería haber un proceso claro: investigación, estrategia, bocetación, desarrollo, presentación…
Un diseñador que te explica cómo trabaja, qué fases sigue y qué entregables tendrás te está mostrando profesionalidad y transparencia. Esto te da seguridad y te asegura que el resultado no será improvisado, sino pensado y cuidado.
2. Valora la comunicación y el trato
Un buen diseño no se hace solo en la pantalla: se construye con conversaciones, feedback y confianza. Antes de empezar con el proceso de diseño debería hacer una asesoría contigo, para saber un poco más sobre tu proyecto, qué es lo que necesitas y que pueda asesorarte sobre cual es el mejor servicio para tu marca. Gracias a esto, podrás saber si esa persona tiene un interés real por tu marca, si te escucha de verdad o si hay feeling y te sientes cómodo/a hablando con ella.
La comunicación es clave, porque de nada sirve un diseñador muy talentoso si no sabe comunicarse o si no hay conexión en el proceso.
3. Valora la experiencia (no solo los años, también la actitud)
Un diseñador con experiencia en branding, packaging o diseño gráfico te aporta visión global. Pero la experiencia no siempre son “años en el mercado”, también es cómo ha trabajado con otros clientes, qué proyectos ha desarrollado y cómo habla de ellos.
Revisa testimonios, casos de estudio y resultados concretos. Y, sobre todo, fíjate en la actitud: alguien que se interesa de verdad por tu proyecto, que hace preguntas y que muestra implicación, ya está marcando la diferencia.
4. El precio importa… pero no lo es todo
Claro que el presupuesto es un factor importante, pero debería ser el último filtro, no el primero. Al final, lo barato puede salir caro si el diseño no refleja lo que tu marca necesita, he visto mucho como llegan clientes al estudio que han apostado por empresas o estudios más baratos y ahora apuestan por invertir realmente en su marca.
Piensa en el diseño como una inversión: una identidad visual coherente te ayuda a atraer clientes, posicionarte y diferenciarte. Lo que pagas no es solo por un logotipo atractivo o una identidad visual, es por todo el valor estratégico y creativo que hay detrás.
Elegir a un diseñador gráfico no es cuestión de números, sino de encontrar a la persona que entienda tu esencia, sepa plasmarla y te acompañe en el proceso.
Si estás buscando un diseñador gráfico y quieres ver si encajo en tu proyecto, estaré encantada de tener una llamada contigo y charlar sobre lo que necesitas.
Puedes escribirme a mi correo (hola@crazylionestudio.es) o contactarme directamente a través de la página de contacto de mi web.
